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La app de un equipo de Repsol Digital Girls, entre las finalistas en el certamen internacional Technovation Girls

La app de DEMAC Power Up conecta ancianos que viven solos con voluntarios asociaciones

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 Cinco niñas de 11 y 12 años forman el brillante equipo de Repsol Digital Girls cuyo proyecto resultó elegido entre más de 1.500 aspirantes como uno de los cinco mejores del mundo en categoría júnior (de 10 a 14 años) en el prestigioso certamen mundial Technovation Girls. El equipo DEMAC Power Up (por las iniciales de sus integrantes: Diana, Elena, Maialen, Ana y Carmen) alcanzó la final con la aplicación para el móvil ‘Lazos close to you’, diseñada con el propósito de conectar y acercar a personas mayores que viven solas con voluntarios y asociaciones.

La app de DEMAC Power Up conecta ancianos que viven solos con voluntarios

Estas cinco jóvenes emprendedoras del barrio madrileño del Retiro respondieron a la convocatoria interna que se lanzó en octubre de 2019 desde el Comité de Diversidad de la Función TI & Digital de Repsol, como hicieron el resto de participantes (en total, 35 chicas distribuidas en 9 equipos). Se buscaba la participación de niñas familiares o amigas de empleados, así como de voluntarios de la empresa para ejercer de mentores. El gran objetivo era animar a las chicas desde edades tempranas a estudiar en el futuro carreras STEM (de ciencias, tecnología y matemáticas).

La importancia de la motivación

En el caso de las DEMAC Power Up, Javier Larraona, director de Sistemas de Información y Digitalización en las áreas Industriales y Trading de Repsol, y Mónica Prieto, analista sénior en el Hub Omnichannel de TI & Digital y madre de una de las chicas, fueron los encargados de guiarlas de principio a fin. Es decir, desde la presentación de la iniciativa con las niñas en Campus Repsol el pasado noviembre hasta la gran final de agosto. A través de atractivas dinámicas, pusieron a su disposición los recursos tecnológicos y digitales de Repsol y las orientaron en el diseño y la programación de la aplicación. De este modo, comprender y ejecutar todos los procesos les resultó mucho más sencillo.

Mónica explica que se postuló como mentora porque “me pareció todo un desafío intentar acercar la tecnología a chicas tan jóvenes, una forma de que pudieran considerar en un futuro entrar de lleno en las ciencias, y motivarlas a conseguir un reto como equipo”. Para Javier, de entrada su interés en ser mentor fue “participar en romper el paradigma de que la tecnología tiene un sesgo de género y poder ayudar a un equipo de niñas a construir una idea y hacerla realidad con la ayuda de la tecnología”. 

La iniciativa Repsol Digital Girls tiene como gran objetivo atraer a las jóvenes hacia las disciplinas STEM

Las jóvenes integrantes de su equipo valoraron muy positivamente la labor de ambos mentores. Como recalca Ana, una de ellas, “Repsol nos ha apoyado con unos magníficos mentores, con los que hemos aprendido a programar, a organizarnos y a separar lo importante de aquello que no lo es tanto”. Por otra parte, su compañera Diana opina que “ha sido un proceso bastante divertido y muy creativo, porque nuestros mentores nos hacían un montón de juegos para que fuera más entretenido, para entenderlo todo mejor”.

Foto de todas las participantes
Las jóvenes participantes de los equipos Repsol Digital Girls y sus mentores trabajaron en sus proyectos varios meses 


Así se gestó el proyecto

Al empezar a reunirse el grupo en diciembre, las chicas apenas tenían conocimientos de tecnología. Como comenta Mónica, “a nivel técnico, intentamos que las niñas entendieran conceptos de tecnología básicos. Y sobre todo que supieran dónde buscar recursos, dónde y cómo preguntar”. En cualquier caso, dieron con una buena idea y las siguientes semanas fueron desarrollándola, aprendiendo y adquiriendo confianza en su proyecto. “Estuvimos analizando los problemas que había en nuestro barrio: abuelos con Alzheimer, alergias... y nos dimos cuenta de que la mayoría de ellos estaban relacionados con nuestros mayores. Entonces, nos pusimos manos a la obra con la aplicación”, explica Maialen, una de las cinco jóvenes emprendedoras.

Otra de ellas, Carmen, confiesa que “antes no habría imaginado cómo puede una aplicación mejorar la calidad de vida de un grupo social, y menos que con 12 años yo estaría en algo así”.

Las participantes aprendieron a creer en sus capacidades y a perderle el miedo a la tecnología

Por otra parte, su compañera Elena pone en valor que “en estos meses hemos aprendido a trabajar en equipo, a programar, a comunicarnos con la gente mayor y con la gente del barrio, y sobre todo, a cómo a partir de una idea hemos encontrado una solución”.

Las fortalezas del equipo

Los dos primeros meses y medio del año, el equipo se reunía semanalmente los sábados durante toda la mañana. El estado de alarma decretado por el Covid-19 entre marzo y mayo obligó a prescindir de las sesiones presenciales, pero ni mucho menos acabó con el entusiasmo y el compromiso de las chicas por el proyecto. Así, durante el confinamiento pasaron a trabajar juntas online dos veces a la semana. “El mayor reto fue mantener esa motivación sin poder juntarnos físicamente durante unos meses cruciales y teniendo que terminar todo de forma aislada, grabando en cada casa, montando una parte cada una y unificándola en las reuniones”, señala Mónica.

Ambos mentores están de acuerdo en que una de las principales claves del éxito de las chicas es “la importancia que le daban a la experiencia del usuario, es decir, a cómo hacer que la forma de actuar con la aplicación fuera sencilla y atractiva para el usuario final”. Además, Mónica destaca como otros puntos fuertes de las DEMAC Power Up el hecho de “ser capaces de identificar las fortalezas que cada una de ellas podía ofrecer al equipo, desde aquellas que mejor comunicaban, a otras que tenían menos vergüenza para acercarse a los que serían los usuarios finales de la aplicación, aquellas a las que se les daba mejor programar, otras con su creatividad en el diseño... Todos esos aportes les permitieron remar en busca del objetivo y enfocarse precisamente en buscar una solución teniendo en cuenta en el centro a quién iba dirigida la propia aplicación”.

Asimismo, la mentora considera que “el que hayan disfrutado de la experiencia y se hayan divertido participando ha sido algo que han conseguido plasmar en el concurso”. Según Javier, “otro punto importante es que siempre han creído en sí mismas y en su idea, han aprendido a funcionar como un equipo tomando decisiones, planificando el trabajo y buscando fortalezas en sus diferencias”.

Un balance muy positivo

Independientemente del gran logro que supone haber llegado tan lejos en el certamen, las integrantes del equipo DEMAC Power Up se llevan valiosísimos aprendizajes de la experiencia.

“Hemos trabajado todos los aspectos del espíritu emprendedor y han aprendido muchas más cosas además de programar: a tomar decisiones, a organizar el trabajo, a no perder el foco, a buscar fortalezas entre sus diferencias... Y a creer en sí mismas y a luchar por un sueño. La tecnología ya no les asusta. Al final, el año 2020 les dejará un recuerdo muy positivo y con más huella que el Covid-19”, considera Javier.

“Mi balance es muy positivo, ha supuesto varios meses de esfuerzo, de transmitir pasión por la iniciativa, y una enorme alegría disfrutar con ellas los logros conseguidos”, subraya Mónica, para quien “el hecho de que Repsol participe en este tipo de programas internacionales de apoyo y empoderamiento al talento femenino es una gran apuesta de futuro. Estamos haciendo que las niñas entiendan que no solamente pueden ser consumidoras de tecnología, sino también creadoras de esa tecnología”.

El decisivo acompañamiento de los mentores de Repsol

En la edición 2020 de Technovation Girls, 14 empleados de Repsol ejercieron de mentores de 35 niñas durante todo el proceso, trabajando conjuntamente en el desarrollo de las ideas, ayudando en la toma de decisiones, impartiendo formación en programación y manteniendo la motivación y el espíritu emprendedor de los equipos.

Para los dos mentores del equipo DEMAC Power Up, Mónica Prieto y Javier Larraona, la experiencia ha sido muy gratificante. “Me encanta pensar que las hemos motivado lo suficiente para que alguna de ellas se labre un futuro en el mundo de la tecnología”, afirma Javier, mientras que Mónica destaca “ver lo orgullosas que las niñas se sentían de sus logros”.

Technovation Girls: una década potenciando las capacidades tecnológicas de las niñas

Technovation Girls: una década potenciando las capacidades tecnológicas de las niñasDesde que en 2010 se celebró el primer certamen internacional de Technovation Girls, han participado en él más de 25.000 jóvenes de un centenar de países. Impulsada por la organización sin ánimo de lucro Technovation –con sede en Estados Unidos– y bajo el lema ‘Girls for a change’ (Chicas por un cambio), esta iniciativa invita cada año a equipos de niñas de todo el mundo a aprender y aplicar las habilidades necesarias para resolver problemas reales a través de la tecnología y con el apoyo de mentores adultos.

La edición 2020 es la primera en la que Repsol participa con mentores y equipos, si bien en anteriores ocasiones algunos empleados habían ejercido de jueces en el certamen.

Tres equipos de Repsol pasaron de fase en España y en julio uno de ellos, DEMAC Power Up, fue elegido el mejor equipo europeo en categoría júnior, lo que le dio acceso a la gran final mundial en agosto, junto a las finalistas de India, Kenya, Canadá y Estados Unidos. En anteriores ediciones, ésta se celebraba en San Francisco, aunque este año debido a la Covid-19 fue online.

Diana, Elena, Maialen, Ana y Carmen presentaron su proyecto en inglés y tuvieron que atender a las preguntas de los jueces. No resultaron ganadoras, aunque hicieron una excelente exposición.Y lo más importante: dedicarse a la tecnología les parece ahora una opción atractiva.