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Alaska, historia de un gran descubrimiento

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“Repsol realiza el mayor hallazgo de petróleo en 30 años en suelo estadounidense”. La noticia se propagó rápidamente entre las rotativas de los periódicos de todo el mundo el pasado 9 de marzo. Sin duda, se trata de un gran descubrimiento por diversos motivos: por el volumen estimado, por su carácter convencional, por su localización… Todos los que formamos parte del equipo Repsol vivimos con alegría este anuncio, pero más si cabe el equipo de Exploración de la compañía. Solo ellos saben los años de esfuerzo y dedicación, de talento y motivación que encierra un acontecimiento como este. Por esta razón, quisimos que fueran ellos mismos los que nos contaran la historia de este gran descubrimiento y, a la vez, sirviera como un pequeño homenaje a este equipo de Repsol que trabaja cada día en una carrera de fondo por encontrar los recursos que permitan a la compañía mirar con tranquilidad al futuro.

Unos inicios difíciles

AlaskaProveedores de futuro de la compañía. Quizás es como mejor podemos definir el trabajo de la Unidad de Exploración de Repsol. Alrededor de 500 personas, en 26 países y en contextos naturales muy diferentes, trabajan día a día creando valor para la compañía en forma de reemplazo de reservas. Perseverancia y tenacidad son las palabras que mejor definen el trabajo de estos corredores de fondo. Desde que detectan que puede haber hidrocarburos en un área, la estudian, consiguen el dominio minero y la exploran, pasan de media unos cinco años. Cuando, por fin, las expectativas tras años de trabajo están puestos en un pozo exploratorio, solo un puñado de ellos resultarán positivos. Y este ciclo se repite una y otra vez, hasta en veinte ocasiones por año.

 

El pasado 9 de marzo, Repsol anunciaba el mayor descubrimiento de petróleo CONVENCIONAL en 30 años en suelo estadounidense

 

Así, los inicios en una nueva área no suelen ser fáciles. Y Alaska no fue la excepción. “Empezamos nuestras actividades de exploración offshore (en el mar) en Alaska en 2007, a través de una sociedad con Shell y Eni para explorar en el Mar de Beaufort y, al año siguiente, en el Mar de Chukchi”, nos explica Thomas Buerkert, Exploration Manager North America.

Un entorno y una geología diferentes

Un juego probabilístico y estratégico, donde el objetivo final es minimizar el riesgo y terminar concentrándose en aquellas zonas donde prevén que tendrán más éxito. Esta podría ser una cita de un libro de exploración y tiene su reflejo en lo que sucedió en Alaska en los siguientes años. “Salimos de nuestras posiciones marinas en Alaska para centrarnos en la exploración en tierra en la zona de North Slope (ladera norte). Los comienzos fueron difíciles, porque el entorno lo es, la geología es diferente, las distancias muy grandes, el clima extremo, con hasta -40 ºC de temperatura, con unos requisitos medioambientales y de respeto por las comunidades locales muy importantes. Y también porque en Repsol visualizamos y apostamos por el potencial de un área considerada madura por las grandes compañías que, poco a poco y ante su falta de expectativa de nuevos descubrimientos importantes, habían abandonado la actividad allí”, nos cuenta José Ángel Murillas, Director Ejecutivo de Exploración de Repsol. Por el contrario, una pequeña compañía privada, Armstrong Energy, había llegado a North Slope en los noventa y confiaba en la riqueza del subsuelo, lo que le había llevado a adquirir grandes extensiones de dominio minero. Así, en 2011, Repsol comienza su alianza con Armstrong Energy, con la adquisición del 70% del entonces nuevo proyecto de Armstrong en North Slope, para tener así acceso como operador para explorar el área en la que creía.

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Un área madura

El oleoducto TransAlaska tiene más de 1.200 kilómetros de norte a sur de Alaska.“Aplaudo el anuncio de Repsol y su socio, Armstrong, sobre el descubrimiento de los pozos de Horseshoe. Todos debemos unirnos para llenar un oleoducto que está tres cuartas partes vacío y el anuncio de hoy muestra resultados medibles de ese duro trabajo”, manifestaba el gobernador de Alaska, Bill Walker, al diario Alaska Journal. Como él, multitud de políticos y organizaciones de Alaska elogiaron a las empresas por su trabajo tras el anuncio. Basta echar la mirada atrás para entender qué significa este hallazgo para esta comunidad. Alaska es un territorio muy extenso y poco habitado de Estados Unidos que, tradicionalmente, se ha dedicado a la caza y a la pesca. Esta economía se empezó a transformar en la década de los setenta, cuando se inició la extracción de petróleo en la bahía de Prudhoe. Testigo de lo que supuso la industria del crudo es el oleoducto TransAlaska. Construido en 1977, tiene casi 1.300 kilómetros de longitud y cruza Alaska de norte a sur, superando tres cadenas montañosas, 30 ríos y soportando su clima extremo.

Un descubrimiento histórico

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Así, tras décadas de grandes explotaciones y una economía social derivada de los ingresos por el petróleo, Alaska empieza a ser considerada una provincia petrolífera madura, con una producción en declino y, por tanto, su situación fiscal comienza a deteriorarse. De hecho, la reforma fiscal aprobada en el Estado de Alaska fue también un factor clave para el desarrollo con éxito del proyecto de exploración North Slope y para asegurar la viabilidad del mismo. Por todo ello, este gran descubrimiento supone no solo una gran noticia para Repsol y su socio Armstrong Energy, sino para toda la sociedad alaskeña e, incluso, para la industria en general. “Este descubrimiento revela un nuevo play en el subsuelo y, por tanto, estas mismas formaciones pueden encontrarse en otras áreas de Alaska y ser también productivas; no sería extraño que, a partir de aquí, se produjeran nuevos descubrimientos de niveles equivalentes”, afirma José Ángel.

Años de trabajo

“A partir de 2011, Repsol mantiene una presencia significativa como operador en North Slope en una extensión que superaba los 600.000 acres de tierra y que hoy es de aproximadamente 800.000 hectáreas. Nuestras actividades incluyeron la adquisición sísmica 3D y la ejecución de campañas de perforación durante cuatro temporadas consecutivas de invierno, de 2012 a 2015, en las que perforamos con éxito 11 pozos exploratorios y tres vías laterales”, resume el Exploration Manager North America.

 

En North Slope Alaska, solo se puede explorar en invierno, cuando el área está congelada y las temperaturas son gélidas

 

“En las campañas invernales de 2011 y 2012, hicimos los descubrimientos más pequeños, pero que nos sirvieron para ir perfilando las expectativas del área. Viéndolo ahora con la perspectiva que da el tiempo, en 2013 fue la primera vez que perforamos la formación de Nanushuk, aunque de forma muy limitada y sin llegar a reconocer todo su potencial”, especifica el Director Ejecutivo de Exploración. “Así es. Ese descubrimiento de una acumulación significativa de petróleo nos llevó a diseñar una campaña de exploración durante las siguientes temporadas centrada en la perforación para perfeccionar nuestra comprensión geológica y poner en valor el potencial de Nanushuk en la zona de Pikka. De esta forma, concluimos la temporada 2015 habiendo perforado cinco veces con éxito la formación”, agrega Thomas. “Definitivamente, fue la primera prueba de producción del intervalo Nanushuk, en 2015, lo que realmente nos revela el potencial de este descubrimiento y lo que hizo que concentrásemos todos nuestros esfuerzos allí”, reafirma José Ángel.

LOGÍSTICA, LOGÍSTICA, LOGÍSTICA

“Como dice el refrán, en bienes raíces las tres cualidades más importantes son la ubicación, ubicación, ubicación. Para las actividades de exploración en North Slope Alaska, los desafíos más importantes son la logística, logística, logística”, detalla Thomas Buerkert. Y uno no puede dejar de hacer un símil entre este equipo de Exploración y una compañía de ballet cuando nos explica cómo trabajan. “Es un pantano en un ambiente deltaico donde no hay carreteras ni infraestructuras permanentes. Solo podemos realizar nuestra actividad exploratoria en la ventana operativa de tres a cuatro meses que nos deja el invierno, cuando toda el área está congelada y las temperaturas son gélidas. Se necesita mucha coreografía para construir las carreteras y las áreas de perforación, movilizar el equipo, ejecutar la perforación y luego desmotar el equipo antes de que las temperaturas asciendan y el hielo se derrita. Una vez que llega el verano, nuestro mandato es no dejar ninguna evidencia de nuestra actividad. Sin duda, la operación de una campaña en varias ubicaciones simultáneas requiere un inmenso talento y trabajo en equipo”, concluye.

Año de cambios

Tras cinco años de actividad exploratoria, era necesario reestructurar la relación entre los socios y los compromisos de inversión. “En noviembre de 2015, Repsol y Armstrong renegociaron los términos de nuestra asociación, dividiendo las posiciones del domino minero en dos áreas, con intereses y obligaciones de inversión separadas: Tierras de Desarrollo, donde Repsol tiene ahora un 49% de participación y que incluye la unidad de Pikka; y Tierras de Exploración, donde Repsol tiene una participación activa del 25%. Además, Repsol ya no opera la actividad de exploración en nuestra superficie de Alaska North Slope desde 2016”, explica Thomas.

 

Se estima que los recursos contingentes alcanzan aproximadamente 1.200 millones de barriles recuperables de crudo ligero

 

A la vez, ese año coincidió con la fluctuación en los precios del crudo y con la integración de Talisman tras la adquisición por parte de Repsol, cerrada en mayo del año anterior. Todo ello propició que ese invierno no se llevara a cabo campaña de exploración en Alaska

Nanushuk nos revela su potencial.

Todas las instalaciones son temporales y se desmontan antes de que llegue la primavera y se deshiele el suelo.La postal que hoy nos muestra North Slope no hace siquiera intuir el tesoro que guarda bajo sus entrañas. Es una primavera más en este pantano y no queda vestigio alguno de la frenética actividad de exploración llevada a cabo durante el invierno pasado.Todo rastro se lo llevó el hielo cuando se derritió. Pero fue en este invierno de la temporada 2016-2017 cuando la formación de Nanushuk se dejó “ver” en todo su esplendor. “Hasta entonces, todos los descubrimientos los habíamos realizado en el área de Pikka; esta campaña decidimos, junto con nuestro socio Armstrong Energy, perforar los pozos Horseshoe 1 y Horseshoe 1ST, a una distancia mínima de unos 32 kilómetros hacia el sur de Pikka. La presión inicial y los datos del petróleo nos indicaron que el hallazgo en Horseshoe está comunicado con los pozos del área Pikka, es decir, forman un contenedor único muy grande”, detalla Thomas. ¿Cómo es la formación de Nanushuk? Es un reservorio convencional relativamente poco profundo y con una forma alargada, de norte a sur, con una distancia aproximada, hasta el momento, como de Madrid a Toledo. ¿Qué reservas alberga? Aún es pronto para hablar de reservas, pero se estima que los recursos contingentes de los bloques de Repsol y Armstrong Energy sobre la formación Nanushuk alcanzan aproximadamente 1.200 millones de barriles recuperables de crudo ligero. ¿Ha supuesto una sorpresa para la industria? Sí, teniendo en cuenta que Estados Unidos ha vivido en los últimos años una “revolución en los recursos no convencionales” pero, en términos de descubrimientos convencionales onshore, es el mayor en el país en los últimos 30 años.

THOMAS BUERKERT, DE CERCA

“Me uní a Repsol hace casi 10 años. Mientras comencé mi carrera en la casa como geofísico en el equipo de Alaska, tuve el privilegio de gestionar varios proyectos de exploración, incluyendo los primeros tres años del proyecto de Alaska, costa de Louisiana, costa este de Canadá y el Golfo de México. Desde 2016, soy responsable de las actividades de Exploración de Repsol en Norteamérica, centradas principalmente en el Golfo de México y Alaska. Tengo dos grupos a mi cargo: uno encargado de actividades de exploración en ambas áreas y el otro de las actividades de evaluación en curso en Alaska, en Pikka y ahora Horseshoe, así como en el Golfo de México, donde estamos evaluando activamente nuestro descubrimiento en León. Además de continuar con nuestros esfuerzos en Alaska, esperamos realizar dos proyectos clave este año en el Golfo de México: Scimitar (junto con nuestros socios BHPBilliton y Statoil) y Hendrix (donde actualmente estamos negociando un acuerdo con un grupo externo)”.

¿Y a partir de ahora qué?

“El equipo de Exploración de Alaska está muy entusiasmado con el descubrimiento y sus implicaciones para el futuro. Muy rara vez en nuestra carrera tenemos la oportunidad de participar en un descubrimiento que supera los 1.000 millones de barriles de petróleo recuperable”, afirma con orgullo el Exploration Manager North America. E inmediatamente se acuerda de cada uno de quienes han contribuido para que esto fuese una realidad durante estos años: “Somos conscientes de que este gran descubrimiento es solo el último eslabón en una cadena de trabajo. Muchos de los miembros del equipo de las campañas anteriores han pasado a otros proyectos. Por lo tanto, mientras disfrutamos del momento, sabemos que no podríamos haber llegado hasta aquí sin el esfuerzo de todo un equipo de profesionales”. Y en esta carrera de fondo aún quedan muchos eslabones por delante. “Estamos en la fase que llamamos de appraisal, que consiste en definir y acotar los volúmenes de producción para, sobre ellos, pasar el testigo a nuestros compañeros de Desarrollo”, finaliza Ángel Murillas. Será entonces cuando este nuevo equipo asumirá el reto de desarrollar este gran proyecto y continuar así con la historia de este gran descubrimiento.

Más información sobre el descubrimiento en Alaska aquí