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Entrevista con...

El equipo que lidera es el encargado de proveer de futuro a Repsol a través del hallazgo y la incorporación de reservas de crudo y gas. Con él hablamos sobre una actividad donde la tenacidad resulta fundamental y sobre el presente y futuro de la Unidad de Exploración de Repsol.

 

¿Cómo definiría la actividad de exploración?

El desafío de la exploración es ser proveedor de futuro de la compañía a través del descubrimiento de reservas de petróleo y gas. Se trata de una actividad a largo plazo que requiere de tenacidad y resistencia, tanto por la duración de los proyectos como por su carácter estadístico. El desarrollo de un solo proyecto involucra a muchas personas y muchos años de trabajo; por ejemplo, la fase que llamamos de Nuevas Áreas —desde que estimamos que una zona tiene potencial, la estudiamos geológicamente y conseguimos el dominio minero que nos permitirá explorarla— puede durar alrededor de cinco años. A ellos, hay que sumar entre cinco y diez años desde que firmamos un contrato hasta que tenemos un descubrimiento, lo delineamos y finalmente certificamos las reservas.

¿Cómo influye la estadística?

Mucho, la exploración es una actividad de riesgo que solo puede abordarse desde una aproximación estadística. Es decir, ese proceso largo que os he resumido se repite continuamente una y otra vez. Por eso, aunque cada pozo exploratorio lo vivimos como único, trabajamos siempre con la mirada puesta en una cartera o portafolio de proyectos porque, detrás de un hallazgo, hay años de trabajo y muchos otros pozos que no llegarán a buen puerto. De los 15 a 20 pozos que seleccionamos para perforar cada año, solo unos pocos pasarán a la historia, y obviamente no hay forma de saber por adelantado cuáles van a ser. Por hacer una analogía, la exploración es como la agricultura, tienes que salir todos los días al campo, sembrar y trabajar en él. Luego, hay ciclos, hay años de sequía, pero también otros de buena recolección que nos permiten almacenar recursos para el futuro.

¿Por qué son tan importantes las alianzas con otras compañías?

Casi todo lo que hacemos lo hacemos a través de alianzas con otras compañías, lo que llamamos joint ventures. La razón fundamental es justamente la necesidad de diversificar el riesgo en una actividad que conlleva grandes inversiones. En definitiva, asociarnos nos permite, con el mismo dinero, poder perforar más y, por tanto, mejorar esa probabilidad de éxito. Adicionalmente, también nos permite aprender unos de otros a través del intercambio de mejores prácticas desde el punto de vista técnico y operativo.

 

La exploración es una actividad a largo plazo que requiere tenacidad, tanto por la duración de los proyectos como por su carácter estadístico

 

¿Qué importancia adquiere la tecnología en este negocio?

Frecuentemente nos asombramos ante la tecnología espacial, pero muy poca gente conoce la importancia y la innovación continua que viene ocurriendo en la tecnología aplicada al subsuelo terrestre. De hecho, la tecnología ha sido el factor más determinante en las etapas históricas de la actividad exploratoria, fundamentalmente en dos aspectos: la comprensión del subsuelo y el acceso al mismo. La parte orientada a “ver y entender” mejor el subsuelo es, obviamente, fundamental en la etapa predictiva y es un ámbito en el que Repsol ha conseguido amplio reconocimiento, fundamentalmente por nuestra tecnología geofísica. La tecnología aplicada a la operación, en buena parte desarrollada en el ámbito de las empresas de servicios, ha permitido a nuestro sector acceder progresivamente a los lugares más remotos del planeta en unas condiciones y a unas profundidades que antes parecían imposibles. Por ejemplo, hoy podemos perforar por debajo de 4.000 metros de lámina de agua o hasta más de 10.000 metros bajo la superficie, en entornos de alta presión y temperatura, condiciones que hace 20 años eran impensables. La tecnología nos ha dado, por tanto, mayor precisión en el subsuelo y acceso físico a nuevos territorios y a nuevas reservas.

¿Cuáles son los retos tecnológicos para los próximos años?

En tecnología la pregunta del millón es: ¿cuál de las muchas iniciativas que siempre hay en curso generará el próximo salto cuántico hacia el futuro de nuestra actividad? Algunos de los avances del pasado, como la sísmica 3D o la estratigrafía secuencial, han transformado profundamente nuestra forma de trabajar. Desafortunadamente, no tengo la respuesta sobre cuál será esa próxima tecnología que volverá a cambiar las reglas del juego. Sin embargo, en el contexto actual, los retos más importantes que tenemos por delante en la exploración de hidrocarburos no son solamente de orden tecnológico en el subsuelo y en las operaciones —de hecho, quedan pocas zonas de la tierra en las que no podamos perforar y descubrir recursos eficientemente—, sino también desde el punto de vista de la sostenibilidad. Es un gran reto para nosotros continuar reduciendo al máximo el impacto de nuestras actividades en las comunidades locales y en el medio ambiente. Es también un reto formidable conseguir que las nuevas generaciones nos perciban positivamente, como representantes de una actividad que sigue siendo imprescindible para la sociedad.

 

Su trayectoria

José Ángel Murillas 2

  • Licenciado en Ciencias Geológicas por la Universidad del País Vasco (1987), Postgrado en Tectónica y Geofísica por la Universidad de Barcelona (1989), Máster Ejecutivo en Administración de Empresas por el IESE (EMBA97) y graduado en Gestion Estratégica Avanzada por el IMD (ASM-11).
  • José Ángel Murillas comienza a trabajar en Repsol en el año 1990, desarrollando toda su carrera en el área de Exploración en el exterior, incluyendo destinos en Argelia, Indonesia, Venezuela, Argentina y Estados Unidos.
  • Alcanza su primera posición directiva en el 2004, como Director de Exploración de Argentina, Bolivia y Brasil. En el 2010 asume el puesto de Director de Exploración de Latinoamérica y, en 2015, regresa a Madrid para ocupar la Dirección de Portfolio, Servicios Técnicos y Operaciones Globales. Desde mayo del 2016, ocupa la Dirección Ejecutiva de Exploración Global.
  • Casado y padre de tres hijos, es aficionado a los deportes al aire libre y al mar.

 

¿Dónde se sitúa Repsol en el negocio mundial?

Repsol, aunque con una talla muy considerable, no se sitúa hoy entre las compañías petroleras más grandes del mundo. Sin embargo, en Repsol hemos sido durante los últimos diez años muy intensivos en exploración, hemos dedicado proporcionalmente muchos más recursos financieros y humanos que nuestros pares, y esto nos ha puesto con mucha frecuencia en situaciones de asociación y/o competencia con las mayores empresas del sector, a su mismo nivel. Esta intensidad y los resultados obtenidos han labrado en el sector una reputación de Repsol como compañía exploradora y nos ha permitido construir ventajas competitivas en determinadas cuencas y en determinados ambientes geológicos y operativos. En los últimos dos años, la adquisición de Talisman y el descenso de los precios del crudo nos han llevado a disminuir considerablemente ese nivel de intensidad exploratoria, pero las ventajas competitivas construidas en la pasada década siguen siendo fundamentales para sostener nuestra actividad.

¿Cómo ha evolucionado esa estrategia en Exploración de Repsol?

La estrategia en Exploración ha venido condicionada por los grandes eventos que ha vivido nuestra compañía. Desde su fundación en 1987 Repsol ha mantenido actividades exploratorias, si bien en nuestros comienzos la estrategia de reemplazo y crecimiento en E&P estuvo más enfocada a las adquisiciones, que en algún caso también aportaron descubrimientos relevantes, como el yacimiento Widuri en Indonesia o los grandes yacimientos de gas en el offshore de Trinidad y Tobago. Obviamente, la compra de YPF en el año 1999 nos colocó en una dimensión del Upstream (Exploración y Producción) muy superior a la que teníamos y nos puso en el mapa, con un reto de reemplazo de reservas muy considerable, al alcanzar la producción de la compañía sus máximos históricos, por encima del millón de barriles/ día. Ello nos dio un primer impulso exploratorio importante que daría sus frutos en términos de siete descubrimientos gigantes, todos ellos en Latinoamérica, entre 2006 y 2012: Lapa, Sapinhoá y Pão de Açúcar en Brasil; Perla en Venezuela; Kinteroni y Sagari en Perú, y Huacaya en Bolivia.

¿Qué sucedió después?

La expropiación de YPF en 2012 generó una necesidad de crecimiento grande para compensar la disminución de reservas y apostando además por un foco más diversificado, no solo en Latinoamérica sino en el resto del mundo, especialmente en Norteamérica. Eso generó una segunda oleada de impulso a la exploración que nos llevó a los años de máxima intensidad, durante los que el resultado más significativo han sido los descubrimientos en el Play Nanushuk en Alaska.

Plataforma Perla en Venezuela.
Plataforma Perla en Venezuela.

Gigantes de Repsol en la última década

Estos son los grandes descubrimientos de la compañía en los últimos diez años.

DESCUBRIMIENTO

PAÍS

AÑO

Carioca (Lapa) Brasil-Santos 2007
Huacaya Bolivia 2007
Guará (Sapinhoá) Brasil-Santos 2008
Kinteroni-Sagari Perú 2008
Perla Venezuela 2009
Pão de Açúcar Brasil-Campos 2012
Sagitario Brasil-Santos 2013
Ourinskoye Rusia 2013
Pikka-Nanushuk USA-Alaska 2015
Horseshoe-Nanushuk USA-Alaska 2017

 

Mapa Upstream

¿Cómo afecta la adquisición de Talisman?

Sin duda, el último gran evento fue la adquisición de Talisman en mayo de 2015. Como consecuencia de esta gran transacción, se incorporan a la compañía un volumen considerable de reservas y recursos por desarrollar, que se suman a los que ya teníamos después de esos años de actividad exploratoria tan intensa. Por tanto, la urgencia por reemplazar recursos ya no es tan grande, lo que nos ha permitido bajar la intensidad en inversión exploratoria hasta niveles más alineados con la media del sector y con el contexto actual de los precios del crudo.

¿Qué ha supuesto la incorporación de esos activos?

En términos de Exploración y Producción, Talisman nos ha aportado la actividad no convencional de Norteamérica y la producción en el Sudeste Asiático, junto con otros activos que también son relevantes. Específicamente en Exploración, el elemento más importante fue la incorporación de la cartera del Sudeste Asiático, especialmente en Vietnam e Indonesia. Adicionalmente, e igual de importante que los activos, esta adquisición nos aportó un grupo humano con un bagaje técnico y comercial en los diferentes países de la zona que nos permitirá dar continuidad y sostener la actividad exploratoria en la región.

 

Para quienes trabajamos en Exploración es una responsabilidad y un gran reto mantener la exitosa trayectoria de Repsol de los últimos diez años

 

¿Cómo es hoy el portafolio de la compañía?

Nuestro portafolio es hoy más global, con más opciones para afrontar el futuro, pero a la vez focalizado en inversiones en las tres regiones que hoy son estratégicas: Norteamérica, Latinoamérica y Sudeste Asiático. Creo que es un portafolio atractivo, coherente con las necesidades actuales de la compañía y que esperemos nos siga dando buenas noticias en los próximos años.

¿Cuál es la tasa de reemplazo de reservas actual y qué significa?

En 2016 hemos tenido una tasa de reemplazo de reservas orgánica por encima del 100%, concretamente del 124%. Esto quiere decir que hemos certificado reservas probadas por 1,24 veces la producción del año. Es decir, las reservas de Repsol están creciendo porque incorpora más de lo que produce. Este dato es muy significativo porque la mayor parte de la industria no ha reemplazado reservas este año, debido a la sensible disminución de las inversiones provocada por la inestabilidad en los precios del crudo. Es importante tener en cuenta que la tasa de reservas actual proviene de los éxitos de los últimos años en la exploración de Latinoamérica y de los activos incorporados de Talisman, mientras que el hallazgo de Alaska, por ejemplo, proporcionará reemplazo de reservas de aquí a cinco años, dependiendo de los tiempos de delineación y desarrollo.

¿Cómo valora ese gran descubrimiento anunciado recientemente en Alaska?

Sin duda, es muy positivo y fruto de una actividad de Repsol en Alaska que tuvo unos inicios muy difíciles y unas condiciones duras de trabajo en una zona madura y que otros consideraban sin potencial. La formación de Nanushuk es hoy una de las de mayor potencial en la zona y el mayor descubrimiento de recursos convencionales en tierra en Estados Unidos en 30 años. En este momento, estamos trabajando para definir los volúmenes y acotarlos, así que todavía no hablamos de reservas, sino de recursos 3C, que es la categoría más amplia, y de los que estamos visualizando en toda la extensión de Nanusuk unos 1.200 millones de barriles recuperables.

¿Qué retos tiene por delante la Unidad de Exploración de Repsol?

Repsol ha tenido una trayectoria en Exploración muy exitosa en la última década, que ha conducido a un reemplazo de reservas para la compañía muy importante. Para todas las personas que trabajamos en Exploración es una responsabilidad y un reto muy grande mantener esa trayectoria, especialmente en el entorno actual de precios, entre 50 y 60 dólares/barril, con todo lo que ello implica en mejora de la eficiencia. Sabemos que no son retos fáciles, pero trabajamos con la convicción y el compromiso de que, si hemos sido capaces de lograrlo hasta ahora, podemos seguir consiguiéndolo en el futuro.

 

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