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Más que palabras

Oasis en el mar

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Ilustración: RICARDO POLO

La pasión es capaz de generar ideas maravillosas, incluso mágicas. Miquel Rota es un apasionado del mar, experto en acuariofilia marina, cultivador de roca viva y submarinista profesional. Este gran conocedor del fondo marino tarraconense se planteó regenerar la flora y la fauna en las zonas arenosas donde no había muchos peces. “¿Cómo hacerlo de la manera menos invasiva posible?”, pensó. Y la respuesta adquirió la forma de biotopos, auténticas “casas” para peces que cumplen la función de balizamiento ecológico.

Balizamiento ecológico y más

Josep Bertrán, responsable de Comunicación de Tarragona, aún recuerda cuando Miquel acudió con su propuesta a Repsol en 2012 de la mano del área de Medioambiente del Ayuntamiento de Torredembarra. “Se le ocurrió que se podía cambiar la piedra de hormigón que sujeta las boyas que señalan las zonas de baño en verano por biotopos”, explica.

“Estos biotopos son estructuras construidas por Miquel con carbonato de calcio que se extrae de canteras que, hace millones de años, estaban debajo del mar. Así pues, ese material de alguna manera vuelve al fondo marino y es emocionante ver cómo se comporta, como un arrecife: a los pocos días ya atrae a colonias de peces, esponjas e invertebrados que se instalan en sus recovecos y, en menos de un mes, adquiere el color verde característico de las algas marinas”, nos cuenta Josep.

En estos cinco años, Repsol ha patrocinado la construcción, la colocación en el fondo del mar y el mantenimiento de más de 100 biotopos en distintos ayuntamientos de la costa de Tarragona que se lo han ido solicitando. Más de 100 casas para peces de entre 1,5 y 2,5 toneladas de peso y dos metros de altura que, situadas a más de cien metros de la costa, sujetan las típicas boyas amarillas en verano, pero tienen a la vez una misión más noble y silenciosa todo el año: regenerar la vida en el mar.

Ocio y divulgación

Por si fueran pocos sus cometidos, los biotopos pronto adquirieron también un aspecto lúdico y de conocimiento. “Las personas se desplazaban hasta ellos para ver vida marina; por ello, decidimos crear parques de biotopos ubicados a pocos metros de la costa de Altafulla y Torredembarra y a unos cinco metros de profundidad. Desde entonces, muchos veraneantes practican snorkel, sacan fotografías y disfrutan del fondo marino”, detalla el responsable de Comunicación de Tarragona.

Repsol colabora también con la Fundación HS Spain, que realiza actividades de inmersión con personas con movilidad reducida en los parques de biotopos en colaboración con la Fundación Guttman.

En estos cinco años se han instalado más de 100 biotopos en las costas de Tarragona

Es un lugar donde pueden moverse con libertad y sin barreras. “Además, patrocinamos actividades escolares y talleres con niños que imparte HS Spain, donde los pequeños construyen con barro sus propios biotopos en miniatura, aprenden cómo funcionan y se sumergen en el mar para verlos”, comenta Josep.

Respetar nuestro entorno

El mar es un espacio de todos. Un espacio compartido que significa mucho para las comunidades de Tarragona y para Repsol. Es un lugar de trabajo para los pescadores y para la plataforma Casablanca de nuestra compañía. “Es un lugar de vida y también de ocio, que hay que tratar con respeto”, afirma Josep. Y el respeto que Repsol le guarda a este mar se manifiesta de muchas maneras, con una relación de apoyo mutuo con las cofradías de pescadores de la zona y con las actividades de sus ayuntamientos.

Así, los biotopos son una muestra más de ese respeto. “Le hemos añadido valor a una piedra que servía para aguantar una boya, la hemos convertido en una piedra mágica que genera vida y mejora nuestro fondo marino”, finaliza.