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El futuro de la movilidad es multienergía

El futuro de la movilidad es multienergía

En una época de avance de la transición energética  –encaminada a reducir las emisiones de CO2 para frenar el calentamiento global–, en paralelo a los cambios de hábitos de consumo, el sector del transporte y la movilidad es uno de los que está evolucionando más rápidamente. A ese impulso han contribuido de manera decisiva factores como la conectividad, la digitalización, el consumo colaborativo y las nuevas formas de energía. 

Precisamente para acelerar la reducción del CO2 emitido tanto por vehículos ligeros como pesados, la Unión Europea ha puesto en marcha un ambicioso plan para que las emisiones se reduzcan más del 30% en 2030. Las estrategias de la industria automovilística para responder a estos retos en los vehículos con motor de combustión se centran en aumentar la eficiencia y reducir el consumo de combustible (a partir de una mejor gestión térmica, menor fricción, compresión variable, desconexión de cilindros, etc.), favorecer el uso de combustibles con menores emisiones de CO2 (bioetanol, biodiésel, GLP o gas natural) y desarrollar sistemas de postratamiento de gases de escape más efectivos (catalizador de tres vías, filtro de partículas, catalizador SCR con urea, etc). 

En paralelo, los fabricantes están realizando un gran esfuerzo por introducir motorizaciones alternativas como vehículos híbridos y eléctricos de batería, que reducen significativamente las emisiones de CO2 en el tubo de escape. En este sentido, cabe destacar que es necesario tener en cuenta el ciclo de vida completo del vehículo para poder hacer consideraciones sobre el impacto medioambiental. 

Repsol, como líder en el suministro de energía para la movilidad en España, participa en esta transformación y está presente desde distintas vertientes. La compañía es pionera en innovación y desarrollo de nuevos productos y servicios, investigando y mejorando la energía para el transporte y la movilidad, así como en el desarrollo de energías alternativas y la búsqueda constante de la adecuación de su oferta a las necesidades y preferencias de sus clientes. 
Para lograrlo, tiene un papel decisivo el Repsol Technology Lab, que está considerado el corazón de la investigación de la compañía, además de todo un referente internacional para el sector. 

Allí se desarrollan proyectos estratégicos que buscan satisfacer las necesidades energéticas presentes y futuras, así como facilitar la evolución hacia un modelo energético más eficiente y sostenible.

Y es que en el futuro no habrá una única solución, sino un mix de varias de ellas, donde Repsol estará presente para responder a las diferentes necesidades de sus clientes.

Un sólido compromiso con la reducción de emisiones 

Para la compañía, la apuesta por la sostenibilidad y el compromiso por reducir las emisiones de CO2 es total, y ello se refleja en el gran peso que tiene en su Plan Estratégico. A la vez, Repsol defiende con firmeza su vocación de ser un proveedor multienergía con una oferta diversificada que abarca desde los carburantes más avanzados y eficientes a alternativas como el AutoGas, el gas natural vehicular o los puntos de recarga eléctrica.

Así, como afirma Josu Jon Imaz, CEO de Repsol, “hay que ser muy ambiciosos en la reducción de emisiones de CO2 y en la descarbonización, pero de forma seria, realista y basada en las capacidades tecnológicas e industriales que tenemos en España, que son muchas”.

Es decir, que la postura de Repsol es la defensa de la neutralidad tecnológica, de acuerdo con los diferentes estados de maduración de cada tecnología y apostando por cada una de ellas, ya que todas serán parte de la solución. Y en este sentido, Imaz alerta que “sería un gran error olvidar la tecnología más madura, que representa el grueso de nuestro parque automovilístico y más del 97% de matriculaciones anuales. Me refiero sin duda a los motores de combustión interna, dado que existen hoy en día medidas reales para apoyar la transición energética también a través de esta tecnología”.

Asimismo, Imaz apunta que “la compañía tiene el claro compromiso de reducir en un 40% su intensidad de CO2 por cada unidad de energía que suministramos, de forma que estamos construyendo un Repsol perfectamente compatible con los objetivos de París”. 

La transformación del estilo de vida, decisiva

Factores como los nuevos modelos urbanos, una mayor concienciación ecológica y social, junto con la demanda de los consumidores de incrementar la simplicidad y la personalización en las interacciones y servicios, conforman una serie de cambios profundos en nuestros hábitos a los que la movilidad se está adaptando a gran velocidad.

Las personas están cada vez más concienciadas de la necesidad de reducir emisiones y proteger el medio ambiente, al tiempo que se enfrentan a una situación de incertidumbre en cuanto a qué opción de movilidad elegir: ¿vehículos de combustión interna más eficientes?, ¿decantarse por un modelo híbrido?,  ¿apostar por los coches eléctricos?, ¿optar por un carsharing?...

Repsol sigue muy de cerca y da respuesta a los cambios en los hábitos de consumo de sus clientes, que consideran las iniciativas para mejorar la sostenibilidad, reducir el impacto medioambiental, fomentar la simplicidad y personalizar los servicios como valores diferenciales. Una mayor digitalización y conectividad son también factores que los consumidores tienen muy en cuenta. 

Por ello, la compañía trabaja en tres premisas fundamentales: orientación al cliente (satisfaciendo nuevas necesidades y hábitos de consumo), suministrar energías alternativas en movilidad y proporcionar servicios y nuevos modelos de negocio.