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“Afrontamos la crisis con una situación financiera robusta”

Antonio Lorenzo, Director General Económico Financiero (CFO) de Repsol

Antonio LorenzoRepsol lleva muchos años demostrando que es una compañía resiliente capaz de salir adelante en contextos desfavorables. Frente a la crisis del Covid-19, todos los equipos se han volcado en desplegar una vez más todos los mecanismos a su alcance para afrontar este enorme reto. Antonio Lorenzo, Director General Económico Financiero (CFO) de Repsol, detalla cómo está gestionando la compañía esta situación inédita desde el punto de vista estratégico, humano y operacional, poniendo el acento en las medidas de su Plan de Resiliencia 2020.

Antonio destaca la solidez del balance financiero y el grado de inversión crediticio de Repsol, así como su holgada liquidez. Una posición que le permitirá cumplir con el compromiso de remuneración al accionista para el ejercicio 2020.

¿Cómo percibe el entorno macroeconómico para las empresas energéticas, al que además de los efectos del Covid-19, se suma la guerra de precios entre Arabia Saudí y Rusia?

En las últimas semanas, se ha producido una drástica caída del precio del crudo a mínimos que no habíamos visto desde 2004 y por debajo de 30 dólares por barril. El colapso de precios es una consecuencia de la rápida expansión del coronavirus, del impacto en la demanda por la pandemia, pero también de las tensiones vividas entre Rusia y Arabia Saudí quienes, a pesar de haber alcanzado un acuerdo, han pactado una reducción de producción insuficiente para contrarrestar la importante caída de la demanda.

En el primer trimestre del año 2020, sobre todo en la última parte, la demanda se ha visto seriamente afectada por la crisis del coronavirus y todo apunta a que el impacto será aún mayor en el segundo trimestre. Como consecuencia, el mercado está esperando una caída de la demanda global del crudo que resultaría ser la mayor de la historia. Por el lado de la oferta, al ponerse más barriles en el mercado en un momento en que el mercado pide menos, se ha creado un colapso en el precio.

¿Cómo se ve desde el Comité Ejecutivo la gestión de esta crisis?

El Comité Ejecutivo y el Consejo de Administración han evaluado este entorno macroeconómico que nos está tocando vivir, particularmente el impacto global del Covid-19 y la caída de precios en el mercado mundial del petróleo y el gas y sus efectos en la actividad y el negocio de Repsol. En primer lugar, lo que ha hecho el Consejo de Administración es reafirmar el compromiso de Repsol para garantizar la salud y la seguridad de empleados, clientes y proveedores en sus relaciones con la compañía, así como continuar con las operaciones que son imprescindibles para que podamos seguir suministrando productos y servicios energéticos, que la sociedad hoy necesita más que nunca. Estamos ante uno de los sectores que el Gobierno considera esenciales.

En segundo lugar, en base al análisis del contexto macroeconómico actual y de nuestras previsiones de demanda, hemos diseñado un Plan de Resiliencia para 2020, que incluye una serie de acciones que nos permiten afrontar este entorno, así como los retos que creemos que vamos a tener a corto plazo.

¿Cuáles son los mecanismos que la compañía ha puesto en marcha para gestionar la crisis global que estamos atravesando?

Tenemos dos mecanismos fundamentales: por un lado, el Comité Ejecutivo del Grupo –formado por el Consejero Delegado y los directores generales– se está reuniendo todas las mañanas para analizar la situación, identificar problemas a corto plazo y tomar las grandes decisiones de la empresa. Adicionalmente, el Comité del Covid-19, que constituimos dos semanas antes de que el Gobierno decretara el estado de alarma. Está liderado por el Director General de Personas y Organización y cada una de las áreas del Grupo está representada. Se trata de un órgano operativo que se ocupa del día a día de la reacción de la empresa ante el Covid-19: análisis y aplicación de los sucesivos desarrollos normativos aprobados por las autoridades competentes, la evaluación de riesgos laborales de los empleados y la expedición de los certificados necesarios para permitir el desplazamiento al puesto de trabajo de los empleados con funciones presenciales, seguimiento detallado de todas las compras de elementos de protección para los empleados, y coordinación de las acciones solidarias que estamos llevando a cabo.

“Nuestro Plan de Resiliencia 2020 propone acciones para afrontar el contexto actual”.

¿Qué medidas se han adoptado para garantizar la viabilidad de los negocios y la solvencia financiera?

Hemos puesto en marcha el Plan de Resiliencia 2020, que es consecuencia de un análisis exhaustivo del entorno actual y de los planes de negocio que teníamos en cada una de las divisiones de la compañía. Me gustaría destacar que considera un entorno macroeconómico muy exigente para el resto del año. Estamos hablando de un precio del crudo Brent, en promedio, de abril a diciembre, de 35 dólares por barril y un Henry Hub (la referencia del precio del gas) de 1,8 dólares por millón de Btu.

El Plan contempla la puesta en marcha de iniciativas que suponen reducciones en los gastos operativos por más de 350 millones de euros; una disminución de más de 1.000 millones de euros (un 26% menos) en las inversiones inicialmente previstas para el año, y optimizaciones del capital circulante próximas a 800 millones de euros. Con todo ello, el gran objetivo para este año es que la deuda del Grupo Repsol no se incremente respecto a la de cierre del ejercicio 2019 y preservar la solidez de nuestro balance financiero.

¿Y qué medidas se han adoptado para salvaguardar la liquidez y la calificación crediticia?

Esta crisis nos alcanza con una situación financiera robusta. La liquidez existente a cierre de 2019 nos permite cumplir los vencimientos de deuda hasta el año 2024 sin necesidad de refinanciación. Es decir, podemos sobrevivir una buena temporada sin captar más financiación. En términos de rating, nuestra situación de partida también es robusta y viene avalada por la reciente comunicación de Standard & Poor’s que ha confirmado nuestro rating en el nivel BBB con perspectiva estable.

Así, afrontamos la crisis con un objetivo financiero muy claro, que es preservar la calidad de nuestro balance y el grado de inversión crediticia. Para asegurar esto, hemos generado nuevas líneas de crédito comprometidas o ampliado las que teníamos. Además, recientemente hemos emitido dos bonos, uno con vencimiento en diciembre de 2025 y otro con vencimiento en abril de 2030, que totalizan y, por tanto, mejoran nuestra liquidez en 1.500 millones de euros.

En ciertos sectores se observa una restricción del pago del dividendo. ¿Qué decisiones se han adoptado respecto a la remuneración del accionista?

Repsol ha decidido mantener el compromiso de remuneración al accionista para el ejercicio 2020 que asumió en el Plan Estratégico vigente. Por tanto, la compañía ha confirmado que la remuneración prevista para el mes de julio ascenderá a 55 céntimos de euro por acción, que será satisfecha bajo la fórmula del Scrip Dividend, una vez aprobada por la Junta General de Accionistas. Por tanto, el accionista tendrá derecho a elegir entre recibir su retribución en nuevas acciones de la compañía o en efectivo. Posteriormente, como hemos hecho el año anterior, la compañía tiene previsto realizar una reducción de capital mediante amortización de acciones propias, dirigida a compensar el efecto dilutivo de los Scrip Dividend de enero y julio.

También conviene destacar que el Consejo de Administración decidió no incluir en el orden del día de la próxima Junta General de Accionistas, que se celebrará el 8 de mayo, la propuesta de reducir el 5% el capital social de la compañía a 31 de diciembre de 2018 que había acordado en julio de 2019. Y esto, obviamente debido a la actual situación de los mercados y las circunstancias sobrevenidas como consecuencia de la crisis del Covid-19.

Repsol ha anunciado que se retrasará la presentación del Plan Estratégico 2025. ¿Cuáles han sido las razones para tomar esa decisión?

Cuando quieres anunciar un plan estratégico para 2020-2025 como era nuestra intención, necesitas una mínima estabilidad social y de negocios, y eso hoy no se da. Tendríamos muchas dudas de qué escenario de precios considerar y de cómo va a ser la recuperación de esta situación de crisis global que estamos viviendo. Por tanto, hemos diseñado –y creo que el mercado lo ha recibido muy bien– el Plan de Resiliencia 2020, que es nuestra hoja de ruta para los próximos meses, que van a estar totalmente afectados por circunstancias extraordinarias. Y en cuanto la situación se estabilice y se pueda vislumbrar cómo será el futuro macroeconómico, comunicaremos los planes de la compañía para los próximos años.

 

“El gran objetivo financiero de este año será preservar la solidez de nuestro balance y el grado de inversión crediticio”

Antonio Lorenzo¿Se mantiene la visión de Repsol respecto a la transición energética?

Si algo hace este nuevo escenario es reafirmar el compromiso de Repsol para liderar la transición energética, en línea con los objetivos de la Cumbre de París y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Y por ello estamos manteniendo nuestros objetivos de reducir este mismo año un 3% el índice de intensidad de carbono respecto a 2016, continuamos con nuestros planes para aumentar significativamente la cantidad de generación de energía renovable, y este año también vamos a disminuir las emisiones de CO2 en todos los negocios. Con lo cual no cabe ninguna duda de que nuestra visión y nuestro compromiso se mantienen como estaban.

¿Qué medidas destacaría respecto al apoyo que Repsol está aportando a la sociedad en estos momentos?

En primer lugar, lo más importante que estamos aportando nuestra labor como servicio esencial a la sociedad. Esto quiere decir que estamos proporcionando la energía que se necesita para que todo siga funcionando, productos y servicios indispensables y, además, manteniendo el empleo, contribuyendo en la medida de lo posible a paliar las consecuencias de esta situación. En segundo lugar, impulsamos muchas iniciativas, que están teniendo una repercusión muy positiva, para proveer a la sociedad de productos y equipos para afrontar mejor la crisis sanitaria en la que estamos. Entre otras acciones, hemos donado al Gobierno de España 400.000 mascarillas, hemos transformado nuestros procesos para producir gel hidroalcohólico en nuestro centro de investigación Repsol Tecnology Lab, que enviamos a hospitales y donamos también a la Comunidad Autónoma de Madrid. También hemos aportado más de 5.000 kilos de polietileno a una empresa guipuzcoana para que pueda fabricar 88.000 batas que, a su vez, va a donar al Sistema Sanitario Vasco. Y a través de nuestra Fundación, hemos activado un portal solidario de emergencias, en el que, dentro del Plan de Cruz Roja, los empleados pueden hacer una aportación monetaria que la empresa va a complementar.

Este tipo de iniciativas también las llevamos a cabo localmente en los complejos industriales y en los países en los que operamos, para cuidar de nuestro entorno, para tratar de ayudar en todo aquello en lo que podemos. Por ejemplo, nuestra refinería en Puertollano cedió el equipo de respiración portátil que teníamos, 1.400 gafas de plástico y 200 gorros al hospital del municipio. Se donaron a la policía de esta localidad gafas de seguridad, monos desechables… todo lo que había y veíamos que podía ser de utilidad. En los otros complejos industriales, estamos siguiendo esta misma línea.

En Ecuador, por ejemplo, hemos contribuido con más de 1.800 kits de alimentos destinados a familias vulnerables. Y en Perú, en el entorno de nuestra refinería, se están entregando alimentos no perecederos a familias en riesgo y se han donado también 100.000 dólares a un fondo público que está tratando de canalizar la adquisición de material sanitario. En definitiva, estamos tratando de aportar nuestras capacidades humanas, industriales o tecnológicas para intentar mitigar esta pandemia.