Acelerando en la transición

El Plan Estratégico diseñado por Repsol para el periodo 2021-2025 marcará la transformación de la compañía en los próximos años y supondrá una aceleración en la transición energética, asegurando la rentabilidad y el máximo valor para los accionistas.

La nueva estrategia establece una exigente hoja de ruta, con metas intermedias de reducción de emisiones más ambiciosas, para continuar avanzando con éxito en el objetivo de ser cero emisiones netas en 2050. Ante este gran reto, Repsol apostará por descarbonizar su cartera de activos y por un nuevo modelo operativo que pondrá en valor sus actuales fortalezas para sumar nuevos pilares en los que se apoyará la compañía en el futuro, como son el negocio Cliente y la generación baja en carbono. 

A la vez, la generación de caja permitirá financiar un crecimiento ambicioso que asegurará una retribución atractiva para los accionistas

Con todo ello, en el año 2030 Repsol será una compañía renovada, más sostenible y con mayor foco.

 

 

Un 30% de la inversión en iniciativas bajas en carbono

Para lograrlo, el nuevo Plan Estratégico contempla inversiones por valor de 18.300 millones de euros, de las cuales las destinadas a iniciativas bajas en carbono ascenderán a 5.500 millones de euros (un 30% del total) e irán acompañadas de una expansión internacional en este ámbito. En este sentido, el tamaño de compañía permite afrontar una transformación eficaz de la cartera de activos y aprovechar oportunidades atractivas.

La renovada estrategia se autofinanciará en un escenario de 50 dólares/barril de Brent y 2,5 dólares/Mbtu del gas Henry Hub, precios en los que la compañía generará caja para cubrir las inversiones, remunerar a los accionistas y alcanzar 2025 con un nivel de endeudamiento similar al del ejercicio 2020.

La nueva estrategia de Repsol tendrá un alto grado de flexibilidad en función del escenario macroeconómico. Se pone en marcha en un contexto de histórica dificultad, ante el que Repsol respondió con un Plan de Resiliencia 2020 que ha permitido obtener un flujo de caja operativo positivo en todos los negocios en los primeros nueve meses del año, y unos ahorros estimados al cierre del ejercicio de 2.400 millones de euros.

Como señala Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, “nuestra estrategia se basa en una apuesta multienergía que combina todas las tecnologías para la descarbonización. Seremos más eficientes, incrementaremos nuestros objetivos de generación renovable, aumentaremos nuestra producción de productos de baja, neutra o incluso huella de carbono negativa, impulsaremos la economía circular, desarrollaremos nuevas soluciones energéticas para los clientes e impulsaremos proyectos punteros que reduzcan la huella de carbono de la industria”.