
El bombeo hidráulico, una solución eficiente para almacenar energías renovables

Hace más de dos mil años, el matemático griego Arquímedes diseñó un ingenioso sistema para elevar el agua, una hélice alojada en un tubo inclinado que permitía transportar el líquido desde zonas bajas hasta terrenos elevados para facilitar el riego y el drenaje. Existen evidencias de que esta tecnología ya se utilizaba en épocas aún más antiguas en el Antiguo Egipto e incluso en los míticos jardines de Babilonia. Diseñado originalmente para aplicaciones agrícolas, el mismo principio de mover agua entre diferentes niveles se ha convertido en parte de una estrategia esencial para almacenar energía renovable y garantizar su disponibilidad cuando más se necesita.
"El bombeo proporciona una flexibilidad excepcional al sistema eléctrico, al gestionar las fluctuaciones de la generación eólica y solar"
El almacenamiento de energía es uno de los mayores desafíos para fuentes renovables intermitentes como la eólica y la solar. Cuando la producción supera la demanda, es necesario acumular el excedente para emplearlo en momentos de menor generación.
Carlos Gutiérrez, gerente de Tecnología de Repsol Renovables, afirma que "el bombeo proporciona una flexibilidad excepcional al sistema eléctrico al gestionar las fluctuaciones de la generación eólica y solar, asegurando un suministro confiable y continuo".
Su funcionamiento es simple: el agua se bombea desde un embalse inferior a otro situado en una cota más alta utilizando el excedente de electricidad. En periodos de mayor demanda, el agua desciende de nuevo y acciona turbinas que generan electricidad.
Actualmente, el bombeo hidráulico representa más del 90% de la capacidad de almacenamiento energético en el mundo, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Su capacidad para proporcionar flexibilidad y estabilidad a los sistemas eléctricos lo ha convertido en una pieza esencial de la transición energética. Además, su durabilidad es notable, con instalaciones que operan durante décadas, superando la vida útil de otras alternativas como las baterías, que suelen durar alrededor de 15 años debido a la degradación.
Esta tecnología es "una de las soluciones más viables y eficientes para el almacenamiento energético a gran escala y durante largos periodos"
Por eso, Gutiérrez destaca que esta tecnología es "una de las soluciones más viables y eficientes para el almacenamiento energético a gran escala y durante largos periodos". Europa, con 215 TWh de almacenamiento hidroeléctrico, mantiene una fuerte dependencia de esta tecnología, con países como Noruega y Suecia liderando en capacidad instalada.
Para desarrollar centrales de bombeo es necesario contar con ubicaciones con suficiente disponibilidad de agua y una diferencia de altitud adecuada entre los embalses. España, con su orografía montañosa, ha apostado por este sistema en proyectos como Aguayo II, en Cantabria, que busca ampliar la capacidad de almacenamiento aprovechando infraestructuras existentes, minimizando así el impacto medioambiental.
Luis González, subdirector de este proyecto en Repsol, destaca que "en esta ampliación se aprovecharán los embalses superior e inferior, así como gran parte de las infraestructuras existentes, con lo que se minimiza el impacto medioambiental de la obra". Con esta modernización, la planta se convertirá en una de las mayores instalaciones de bombeo de Europa.
Almacenamiento con baterías: una alternativa complementaria

El almacenamiento mediante baterías ha ganado protagonismo en los últimos años como alternativa y complemento al bombeo hidráulico. La Agencia Internacional de la Energía señala que "en el futuro los sistemas eléctricos necesitarán ambas tecnologías: baterías para el almacenamiento a corto plazo (de menos de cuatro horas) y la energía hidroeléctrica de bombeo por su capacidad a largo plazo".
En nuestro país, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC 2023-2030) establece que las fuentes renovables deben alcanzar el 81% de la generación eléctrica para 2030, lo que implica aumentar la capacidad de almacenamiento de los 6 GW actuales a 22,5 GW. Este incremento será clave para gestionar el crecimiento de la generación solar y eólica, evitar vertidos de electricidad no utilizada y asegurar un suministro estable.