Windfloat Atlantic, el primer parque eólico flotante semisumergible

Windfloat Atlantic se halla en la costa portuguesa y está totalmente operativo desde julio de 2020. Pertenece al consorcio WindPlus, del que forma parte Repsol junto con EDP Renováveis, Engie y Principle Power.

En Portugal, Repsol participa en Windfloat Atlantic, el primer parque eólico flotante semisumergible en el mundo, ubicado al norte del país luso y que cuenta con una tecnología innovadora que permite aprovechar la energía del viento en el mar. 

 

La principal ventaja de este proyecto pionero de energía eólica marina –generada por la agrupación de molinos eólicos o aerogeneradores que flotan en aguas profundas– es que las estructuras flotantes permiten la instalación de los parques marinos en grandes profundidades sin tener que recurrir a las estructuras de sujeción tradicionales, que se deben anclar al fondo marino. Al estar sobre el mar, se asegura un mayor recurso eólico con una velocidad del viento más estable. Pertenece al consorcio WindPlus, del que forma parte Repsol junto con EDP, Renováveis, Engie y Principle Power, cuyo objetivo es el acceso a recursos energéticos en áreas marinas sumamente amplias y previamente innacesibles.

Situado a 20 kms de la costa de la ciudad portuguesa de Viana do Castelo, Windfloat Atlantic está totalmente operativo desde julio de 2020, cuando se conectó a la red su última plataforma. Cuenta con las turbinas más grandes y potentes jamás instaladas en una estructura flotante y tiene una capacidad prevista de hasta 25MW (el consumo de unos 60.000 habitantes).

Windplus ha sido capaz de instalar y conectar satisfactoriamente tres plataformas—con una altura de 30 metros y una distancia de 50 metros entre sus columnas— que permiten albergar los aerogeneradores de 8,4 MW, los más grandes del mundo jamás instalados en una superficie flotante. 

El proyecto, que pretende abordar retos sociales de gran calado, como la transición hacia una energía más limpia, la seguridad de la energía y el cambio climático, ha contado con el apoyo de instituciones privadas y públicas, entre ellas el Gobierno de Portugal, la Comisión Europea y el Banco Europeo de Inversiones.