Repsol obtuvo un resultado neto ajustado de 600 M€ en 2020 con el foco puesto en la transición energética

La compañía mostró su resiliencia y fortaleza el pasado ejercicio, marcado por una crisis global sin precedentes provocada por la Covid-19, en el que priorizó su labor como servicio esencial. Frente a este contexto adverso, presentó un nuevo Plan Estratégico para impulsar su transformación y lograr el objetivo de ser cero emisiones netas en 2050. 

Repsol alcanzó en 2020 un resultado neto ajustado de 600 millones de euros. Esta variable mide específicamente el desempeño de los negocios de la compañía, que tuvieron un resultado positivo. Este buen comportamiento se reflejó también en un flujo de caja de las operaciones positivo para todos los negocios, y que para el conjunto del grupo alcanzó los 3.197 millones de euros. 

Para hacer frente al entorno desatado por la pandemia mundial, Repsol puso en marcha en marzo de 2020 un Plan de Resiliencia que estableció una hoja de ruta específica para reforzar la generación de caja y fortalecer el balance. La aplicación de estas medidas fue decisiva para registrar una positiva generación de caja libre de 1.979 millones de euros y una reducción del 28% de la deuda neta –un porcentaje que supone 1.178 millones de euros– durante el ejercicio, hasta situarla en 3.042 millones.

Ante un escenario de gran exigencia y complejidad, Repsol se sobrepuso apoyándose en su flexibilidad, su solidez y su modelo de negocio integrado. 

Repsol: Resultados 2020  

Adicionalmente, en 2020 la compañía reforzó su posición financiera mediante cinco emisiones de bonos por un total de 3.850 millones de euros, de los que 1.500 millones corresponden a bonos perpetuos subordinados, que fortalecen el patrimonio del Grupo, además de su liquidez. En todas las emisiones realizadas se recibió demanda por varias veces la oferta, lo que supone una señal del interés por parte de los inversores. 

Sin embargo, el descenso de la cotización de las materias primas de referencia internacional influyó negativamente en la valoración de los inventarios de Repsol, en -978 millones de euros para el conjunto de 2020. Además, ante el entorno mundial y en un ejercicio de prudencia financiera, la compañía revisó sus hipótesis de precios futuros del crudo y del gas, lo que supuso un ajuste a la baja del valor de activos de Exploración y Producción, con unos resultados específicos de -2.911 millones. Con todo ello, el resultado neto de 2020 fue de -3.289 millones de euros.

Al servicio de la sociedad

Cabe destacar que pese a la caída de la demanda, en todo momento el grupo mantuvo en funcionamiento sus instalaciones y garantizó el suministro de sus productos y servicios, indispensables para la sociedad. Así, desde el inicio de la crisis sanitaria Repsol siguió produciendo y distribuyendo energía, así como materias primas necesarias para la fabricación de un gran número de productos sanitarios.

“En 2020 hemos afrontado un escenario sin precedentes y puesto las bases del futuro de la compañía. Hemos demostrado de nuevo la solidez de nuestro proyecto, desempeñado un papel de servicio público esencial y ratificado una vez más que somos una empresa útil para la sociedad”, valora Josu Jon Imaz, Consejero Delegado de Repsol.

Por otra parte, la apuesta de la compañía por la digitalización y la tecnología y su larga experiencia en el teletrabajo le permitieron reaccionar con rapidez para que casi 7.000 empleados, cuya función podía realizarse en remoto, contasen con los medios técnicos y logísticos para trabajar a distancia. 

Asimismo, en 2020 Repsol realizó avances significativos en su objetivo de reducción de emisiones: disminuyó un 5% su Indicador de Intensidad de Carbono respecto a los niveles de 2016, muy por encima del 3% establecido como objetivo inicial para este parámetro. Si se descuenta la menor actividad derivada del coronavirus, la reducción se situó en un 3,7%.

Un nuevo Plan Estratégico 2021-2025

La compañía presentó a finales de 2020 su nuevo Plan Estratégico 2021-2025, que marcará su transformación en los próximos años y le permitirá acelerar en la transición energética de manera rentable y maximizando el valor para sus accionistas. Gracias a este Plan, Repsol avanzará en su objetivo de ser cero emisiones netas en 2050, ya que fija una disminución de la intensidad de carbono del 12% para 2025, del 25% para 2030 y del 50% para 2040. 

 

Repsol apostará por la descarbonización de su cartera de activos y el desarrollo de un nuevo modelo operativo que pondrá en valor sus actuales fortalezas para sumar nuevos pilares en los que se apoyará la compañía en el futuro como son el negocio Cliente y la generación baja en carbono. Con todo ello, en el año 2030 Repsol será una compañía renovada, más sostenible y con mayor foco.
 
El nuevo Plan Estratégico contempla inversiones por valor de 18.300 millones de euros. Las destinadas a iniciativas bajas en carbono ascenderán a 5.500 millones de euros entre 2021 y 2025, un 30% del total.
 
Según Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, “nuestra estrategia se basa en una apuesta multienergía que combina todas las tecnologías para la descarbonización. Seremos más eficientes, incrementaremos nuestros objetivos de generación renovable, aumentaremos nuestra producción de productos de baja, neutra o incluso huella de carbono negativa, impulsaremos la economía circular, desarrollaremos nuevas soluciones energéticas para los clientes e impulsaremos proyectos punteros que reduzcan la huella de carbono de la industria”.